Esta entrada está dirigida a los asistentes del Simposio, en especia aquellos que presentaron ponencias. No se trata entonces de un resumen o sinopsis, se trata de línea inquietudes generales que me despertó el evento.
¿Qué podemos saber sobre las artes? y en este caso ¿Para qué saber, con que finalidad o que intención se oculta detrás de la acción personal o institucional del investigar? Es un hecho que no hay investigación pulcra y carente de pasiones e intenciones. Así que una investigación contemporánea sobre el arte debería considerarse primeramente como una “meta reflexión” sobre su propio acto de indagar. Luego pasar a una teoría y finalmente a una metodología, para hacer de los contenidos indagados elementos útiles que mejoren la acción creativa, pues los beneficiarios inmediatos de un proyecto en investigación en artes deben ser los artistas, a fin de tener mejores obras y mejor producción artística, realmente innovadora, propositiva y dialogante con el momento cultural actual.
La investigación no es “pura” o “in abstractum”, conlleva siempre el compromiso social y político de que los saberes afianzados (los frutos de la investigación) retornen a la sociedad en la forma de servicios y bienes comunes, de otra manera la investigación se celebraría como un club minoritario de ocio intelectual, desconectado de su contexto social y su entorno cultural. Por esto la investigación contemporánea en artes debe iniciarse desde estos paradigmas de meta reflexión, ¿Para qué saber, cómo es posible este saber y que problemas y limitantes tenemos en este saber? Pero estas son preguntas que un diseñador o un litógrafo tal vez no deseen sumergirse o no tenga la formación para hacerlo. Y la especialización de los saberes ha hecho que una persona difícilmente domine varias áreas con tal profundidad como para brindar enfoques interesantes o novedosos. De ahí que la investigación en artes debe hacerse además desde modelos inter disciplinares y enfoques holistas, enfatizando fuertemente el aspecto social y político (y digamos económico) que tanto determina para bien y menos bien a nuestras identidades culturales, que tanto han dado al mundo.
Esto lo menciono, porqué en el citado Simposio, observe algunos “remedos” de investigación, que no son más que caricaturas de lo que puede ser una indagación en arte. Un proyecto de investigación. No es algo que se forme por el remedo de otros proyectos de investigación, como lo hicieron dos maestros (uno de pintura y otro de grabado) al presentar dos replicas de la indagación Kandinskiana y la indagación grafica de los 60´s llamada generalmente geográfica. Ambos son ejemplos admirables de las complicaciones y fallos que podemos tener los artistas cuando nos ponemos a pensar o criticar el arte.
Investigar arte es distinto de crear arte, y los puntos de encuentro si bien son débiles, a veces acentuar mas uno u otro resulta una quimera. Son pocas las historias felices en que el indagador es creador. Y los enfoques metódicos conviven en la misma casa, pero la mayoría de los “creaodres e investigadores” dividen sus trabajos tajantemente y solo en virtud de condiciones extra curriculares estos mundos se encuentran, reluciendo la figura del artista-investigador.
Investigar no es 100% libre inventiva, aunque obviamente involucra procesos de la imaginación. Algo distintivo de la indagación en artes seria su sentido lúdico y su holismo, además de otros problemas meta teóricos como la autojustificación de su saber dentro de un sistema de saberes, algo así como preguntarse ¿cual es la naturaleza y finalidad de las practicas artísticas y de la obra artística? Aunque es este tipo de autojustificación estaría compitiendo con otras áreas.
Personalmente apuesto porqué en ciertas “preguntas” propias de este saber (el saber artístico) el habito occidental de preguntar, no es algo relevante o experiencialmente enriquecedor. La propia experiencia sin cuestionamiento seria la tesis fuerte. Así, para ciertas prácticas y experiencias no existe bien a bien una respuesta “teorética” o indagación en el sentido de la tradición occidental nos dicta. En este caso ciertas experiencias deberían no preguntarse ni “criticarse”, sino arrojarnos a la experiencia directa e in-mediada, sea una experiencia que no admite mediación (entendiendo el lenguaje como una mediación para hablar de algo), experiencias que no admiten indagación posible y si la admiten sus resultados son pobres e irrisorios pues reducen la experiencia real.
En estos casos la indagación no opera como debe a menos que se asuman técnicas no discursivas de experiencia, como lo es la meditación u otras formas de experimentar la no discursividad y acentuando la experiencia pura, sin mediación. Aquí el carácter epistémico debe replantearse, pero desde un criterio de “saberes no explicables, si no solo experiementables”, saberes que son motivo de experiencia, no de “critica” discursiva, al menos con un lenguaje conceptual tan tecnificado y univoco en sus significados. Experiencias de este tipo se deben capturar en lenguajes poéticos y medios poli semióticos, que serán siempre inferiores a la experiencia, pero superiores al discurso positivo.
La creación artística supone una metodología abierta y múltiple, no cerrada y univoca. Y si bien es necesario un grado de discursividad analítica sobre los conceptos o elementos teóricos que explican ciertos elementos de la obra y su historicidad, no es suficiente para determinar el rumbo de la creación. El acto creador supera estas condiciones discursivas en su propia experiencia lúdica, subjetiva y creativa, el saber del artista por muy teórico que sea su saber, es trascendido en el momento de creación artística y en los momentos de ludismo estético. El azar y el ludismo es parte del ejercicio de los saberes artísticos, pero el azar como el ludismo son problemáticos y hasta opuestos a las concepciones tradicionales de investigación.
En el Simposio se titulo: “la investigación creativa”. Pero ¿Qué es investigar con creatividad? Realmente eso no define ni dice nada, ni aporta solución o rigor al tema. Conozco muchos casos de científicos que rebosan creatividad y ludismo en sus laboratorios, y es claro que no se trata de “Arte” lo que investigan. Si como comunidad artística deseamos por alguna secreta intención, robarles la batuta de la investigación a los teóricos de las comunidades científicas, debemos aprender asumir primero el rigor que ellos asumen para delimitar sus ideas; y no se trata de un rigorismo positivista e ilustrado, precisamente un rigor aceptado desde el ingenio y l soltura propia de los artistas, propia del ingenio. Además se debe distinguir entre investigar para crear e investigar para conservar y difundir pues no toda investigación sobre el amplio espectro de las artes es creativa, igual que no toda experiencia de creatividad creadora depende de una investigación previa, Ya que toda investigación parte de una cierta tradición habría que preguntarse metateóricamente que sentido, finalidad y aportes ofrecería una comunidad epistémica de artistas a las ya existentes comunidades epistémicas que estudian el arte sin ser artistas.
Las comunidades epistémicas que investigan el arte sin ser artistas, son tradiciones bien cimentadas que muchas veces el artista sea o no pretenda ser investigador debe conocer si es que quiere enunciar una tesis medianamente seria sobre un problema paradigmático de cierta área. Precisamente en el Simposio apareció un caso así, un investigador que pertenecía y representaba a esa tradición, y exigía que toda investigación debía estar insertada y avalada por una institución y una comunidad científica, misma que justifica los temas o hitos, en función (casi siempre y según su concepción) de cierto productivismo o utilidad del saber producido en función de generar bienes y servicios. En lo personal creo en que las comunidades epistémicas como comunidades científicas son importantes para emitir cierta opinión, pero no para legitimar la investigación bajo criterios de una política institucional que dicte secretas normas investigación.
La tesis sobre la investigación como acto social normado e institucionalizado es un problema duro para la indagación en artes, pues limita el posible espíritu lúdico, libertino y creativo que pueda asumir en mayor o menor grado la figura del artista investigador. En este caso, el artista debe someterse absolutamente a los criterios institucionales y los cánones de la comunidad, negando su libertad subjetiva en tanto creador.
El asunto de las políticas científicas es un tema tan necesario de revisión que en el simposio, uno de los investigadores sugirió También se exige al investigador que cuente con un “plus” llamado capitales: capital cultural (saber de su área), capital simbólico (grueso curriculum, no importa como se ha obtenido), capital económico (financiamiento de la investigación), capital social (redes sociales que teje el investigador con sus colegas). Todas estas exigencias son a mi juicio dignas de desconfianza. Pues pertenecen a intenciones de política institucional que se erigen mas como ideología que como causas epistémicas previas a la investigación. Es verdad que muchas de estas condiciones son deseables, pero deben limitarse en sus campos de aplicación, aplicarlas no como agenda institucional sino como una ética indagativa de ciertas comunidades epistémicas decididamente profesionales y sofisticadas en el aborde de sus problemas. Es obvio que los artistas no esperan “ser aceptados” o avalados en su pensamiento o investigaciones por un grupo selecto, elegido por criterios institucionales. Así, es obvio que muchos artistas no nos importa ser admitidos por una santa madre institución para legitimar lo que llevamos años de trabajo, sea haga o no de forma profesional.
Además, según esta visión de la investigación institucionalizada, que es la que impera en otras áreas del saber, se trata con tan alto rigor porqué se trata de objetos de estudio formales, que no admiten fallos. Pero en artes no cabria una comunidad que pretenda hacer de la indagación en arte una ciencia exacta. Afortunadamente esa era positivista ha pasado y no volverá mas, pese a que se presenten entusiastas defensores del positivismo indagativo como aquel que habló en el Simposio.
Otro problema ventilado entre los ponentes, fue el de la “cientificicdad” de las artes al momento de ser “motivo” de investigación. Si hay que considerar experiencias no discursivas o si hay que complementar un grado de analiticidad con el azar, el sentido lúdico y creativo o un lenguaje polisémico capáz de ampliar las experiencias de saber. Una teoría de la creatividad insertada en una epistemología que suponga al indagador como creador. Una reformulación de la personalidad indagadora y de la misma comunidad indagativa o científica. En este punto los medios de información y difusión del sabre deben ser igualmente flexibles y heterodoxos, por ejemplo: una conferencia performatica, en la que el conferencista apoye sus tesis en acciones plásticas. El arte produce formas y acciones no solo “objetos” de ahí que los alcances explorativos del arte contemporáneo sean amplios. Sin embargo no todo lo que se explora por estos medios es “investigación” ni mucho menos “es critica” (critica como en su sentido griego de pensamiento de algo); y realmente no es que sea un purista con la gente que hace arte contemporáneo autonombrando su trabajo como critico y deconstructor y otros muchos términos, no pido que sean uno “pensadores e indagadores” del arte o refundadores de los tópicos básicos de tradición artística. Si es solo que no exigimos cierto rigor en estas prácticas la ambigüedad relativista, llevara a un escepticismo generalizado sobre las prácticas y capacidades criticas-indagativa del arte al grado de que nadie creerá que algo es arte. O bien cada quien fundamente su propio grado de artisticidad y pronuncie su propio grado de cientificidad, siempre es deseable libertad, no libertinaje.
La potencia critica y luego indagativa del arte en manos de los artistas es un arma difícil mente explorada, que va día a día a la alza dentro del campo de la cultura, el sueño de Da Vinci en fusionar al artista con el pensador, en una sola personalidad que afectase toda la vida del individuo. Una fusión donde arte y saber dan sentido en la vida solo si somos bien conscientes de que buscamos la felicidad. …bueno Da Vinci si soñó fusionar el sabre y el arte en una sola experiencia vital, esto es un ideal recurrente en otros grandes maestros, pero algo que todavía no se cumple bien a bien en las artes. No porqué sea imposible., sino porqué trae grandes consecuencias para la forma artística (es decir para la ontología de a obra). Con todo y que muchos artistas se manifiesten como antiintelectuales y renieguen a toda forma de reflexión, es mas hasta renieguen de la capacidad de reflexión dentro de la vida misma, y vivan una existencia espontánea y irreflexiva, hasta la mas básica como es la aplicación de una técnica o someterse a un proceso creativo. Cientificidad y artisticidad, saber y arte, son dos polos que se asoman en este debate entre identificar el arte y la vida personal, esta seria la metodología artística si se trata de artistas que investigan. Saber-Arte-Vida, una buena triada que supone metodologías de producción plástica y visual.
Después de todo este asunto de “hacer a los artistas investigadores” no es más que la respuesta epocal a la tan citada crisis de identidad del arte (crisis de técnica, crisis de unidad, crisis de autojustificación). Y talvez el arte del futuro retomara su pasión por lo artesanal, pero se tratara de una motivación artesanal por el pensamiento y la verdadera capacidad critica, la investigación será un tema fundamental y se ejercitara desde modelos de investigación interdisciplinares para la producción de obras mediáticas, obras que no dependan de un solo sentido y un solo material o proceso. Esto solo es posible o por artistas con una amplia formación en mas de dos carreras o áreas, o bien por la fundación una vez mas, de colectivos y comunidades epistémicas donde la obra mediática y procesual (obras como proceso y no solo como acción fáctica), sean obras diseñadas a partir de un trabajo colectivo con intereses comunes y una estructura indagativa o metódica similares a los trabajos de las comunidades científicas. Arte y saber se fusionarán con la vida individual en una síntesis tan natural que volverá al arte el ser de la verdad y la verdad del ser.
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